Recetas tradicionales

Enganchado al queso: agradecido por el queso (juego de palabras)

Enganchado al queso: agradecido por el queso (juego de palabras)

A medida que se acerca el Día de Acción de Gracias, he estado reflexionando sobre lo agradecido que estoy de haber conocido a tantos amantes del queso increíbles durante mis 33 años en el negocio. Con el tiempo, muchas de estas personas se han convertido en mis buenos amigos. Hoy me gustaría agradecer a las personas que trabajan en la vanguardia del mundo del queso y que continúan inspirándome con su pasión e innovación.

Lo primero es lo primero: no estaría haciendo lo que amo hoy si no hubiera sido por mi "familia" adoptiva: la gente de Lácteos de hierba dulce en Thomasville, GA. Conozco a la familia Little a través de tres generaciones, y su incesante compromiso con el medio ambiente, la ética de dirigir una empresa familiar y la calidad de sus quesos es inspirador.

Luego están mis amigos del queso de Nueva York (que son como mi familia, en este momento): Tia Keenan, chef y chef desde un extraordinario; Max McCalman, experto en quesos de renombre mundial y autor galardonado; David Grotenstein, brillante consultor de quesos; y Hy Langer, quesería local de larga trayectoria. Estos profesionales del queso están todos a la vanguardia de sus respectivos campos, y aplaudo su dedicación a "empujar el sobre del queso".

Si bien la ciudad de Nueva York es mi hogar en estos días, también estoy agradecido por mis pals de queso de todo el país. En San Francisco, está Jennifer Gillis, especialista en quesos, quien contra todo pronóstico ha superado enormes desafíos de salud este año. También en SF, hay Gordon Edgar de Rainbow Market, cuyo Nuevo libro está destinado a cambiar para siempre nuestra forma de pensar sobre el queso cheddar. En Tampa, FL, mi buen amigo Matt Bonano continúa difundiendo el tema del queso; su tienda de quesos Brooklyn Sur ha obtenido excelentes críticas en todos los ámbitos. En Atlanta, la energía y el amor de Debbie Peterson por el queso se mantienen Cypress Grove Chevre corriendo; en Chicago, Kelly Cosgrove ha demostrado ser un recurso invaluable y un amigo en Fortune Gourmet; y todo el camino en Milwaukee, mi nueva amiga Erin Clarke escribe un blog, WellPlated.com, que muestra tanto su ingenio como su amor por el queso.

También quiero agradecer a mi coguionista Madeleine James, quien aporta mucho a estas historias. Su ayuda es invaluable. También administra nuestras empresas de corretaje y demostración ... es una mujer ocupada.

Sé que he dejado fuera a muchas personas por las que estoy agradecido en el mundo del queso: Greg, Emily, Howard, Bryan, Brad y Mere, por nombrar solo algunos. ¡Todos ustedes son importantes para mí e importantes para la industria!

¿Que mas puedo decir? El queso me ha quedado muy, muy bueno.


Enganchado al queso: agradecido por el queso (juego de palabras) - Recetas

“Lo que es curioso es que mientras mis mayores ven 'atrás' como un lugar del que el progreso les ha permitido escapar (el extremo equivocado de una trayectoria lineal), imagino mi vida dando vueltas y vueltas hacia atrás para recoger algo que tenemos olvidado, algo que necesitamos desesperadamente para nuestra salud y felicidad, algo precioso que nos inclinamos para acunar y llevar con nosotros, mientras tomamos una nueva dirección ".

Estas palabras provienen de Gary Paul Nabhan, famoso naturalista, profesor y autor. Podría intentarlo hasta que las vacas regresen a casa (juego de palabras bovino) y aún así quedaría muy lejos del esplendor poético, la verdad, enjaulada en esta única oración. Eso es a pesar de que el espíritu de las palabras describe tan perfectamente mi constitución que bien podría haber gritado desde mi alma.

El progreso y la regresión son nociones que creo que están mal definidas. Super fi cialmente sugieren sólo temporalidad, pero justo debajo de la superficie acecha una insidiosa evaluación del valor. El progreso, la modernidad, el futuro se confunden como un buen retroceso, la tradición, la historia como paraguas como, en palabras de Nabhan, "el final equivocado de una trayectoria lineal". Pero yo, como Nabhan, creo que en esta ecuación algo importante, no algo fundamental, se pierde en medio de un supuesto atraso. Y yo, de nuevo como Nabhan, veo mi vida como un círculo en busca de algo que en la loca carrera hacia el futuro hemos olvidado. Placer y paciencia, buenos amigos y buena comida, cuerpos sanos, comunidades y entornos, todo lo dejamos atrás cuando nos subimos a nuestros autos, atravesamos la ventanilla de comida rápida y nos abrimos paso por la extensa carretera de concreto hacia ese falso horizonte de progreso.

Estos mismos sentimientos me llevaron de joven al estudio de Historia y Literatura Inglesa para poder vivir y aprender de aquellos que vinieron antes que nosotros. Me instaron a estudiar en el extranjero en Italia y, más tarde, a regresar a esa cuna de la historia en forma de bota para ofrecer mi trabajo voluntario en granjas orgánicas. Como un canto de sirena, me invitaron a un programa de posgrado donde estudié la comida tradicional y las formas de comer y me obligaron a complementar mis estudios académicos con el trabajo en una famosa casa de la familia rodeada por una verdadera montaña de queso y una cornucopia rebosante de provisiones del viejo mundo. Estos mismos sentimientos me atrajeron a través de la gran extensión de Estados Unidos en busca de nuestra propia herencia culinaria. Y después de todo eso, me trajeron aquí, a Oldways, donde siento que finalmente he encontrado un hogar. (Como comentario al margen: los lemas de Oldways - "Salud a través de la herencia", "Deja que los Oldways sean tu guía" - bien podrían estar tatuados en mi pecho si no fuera por el hecho de que en un acto tan directo de transgresión corporal, mi conservador, medio occidental, mi padre definitivamente me repudiaría.)

Soy el gerente de programa de la Cheese of Choice Coalition (CCC), bendecida con la oportunidad de apoyar y defender el queso tradicional, artesanal, de leche cruda (en una palabra, de alta calidad). Lo necesitamos ahora tal vez más que nunca, ya que las aguas calientes regulatorias amenazan con cortar irreparablemente un legado de la elaboración tradicional del queso que une a Estados Unidos con el viejo mundo y vincula deliciosamente la modernidad con el pasado.

Como gerente de programa de un programa recientemente revitalizado, se me presenta la abrumadora tarea de aventurarme simultáneamente hacia un territorio inexplorado y, sin embargo, de alguna manera, hacerlo con gigantescos zapatos que llenar. Afortunadamente, mis pasos están respaldados no solo por un entusiasmo desenfrenado por el cargo sino, lo que es más importante, por las manos solidarias de verdaderos gigantes de la comunidad alimentaria. He idolatrado por mucho tiempo a muchas de estas personas. Y, a partir de la fiesta de presentación de la CCC en la conferencia de la American Cheese Society (ACS) en Sacramento la semana pasada, ahora tengo el distintivo y humilde honor de llamar amigos a muchos de ellos.

Mirando alrededor de una mesa de banquete metafórica (una mesa que, para mi bendición, fue con frecuencia literal en la conferencia) están mis compañeros en el Comité Asesor de la Coalición Cheese of Choice. A mi izquierda se encuentra la gigante a cargo de todo el programa de quesos de Whole Foods Market, Cathy Strange. Es improbable que lo admita, a través de 388 quioscos de quesos especiales y una ética de trabajo insaciable y apasionada, se puede decir que Cathy ha hecho más para apoyar el queso artesanal en las últimas dos décadas que cualquier otra persona en Estados Unidos. Junto a ella se sienta su vieja amiga Ruth Flore, ex presidenta de la American Cheese Society y evangelizadora de quesos especiales desde hace mucho tiempo. Los científicos se congregan al otro lado del granero, Catherine Donnelly, Rachel Dutton y Heather Paxson discutiendo cómo los queseros tradicionales evitan la Listeria, o la sorprendente composición microbiológica de las cortezas de queso, o las motivaciones dispares de los productores de queso artesanales, cada uno a su vez. .

Will Studd se ha unido a nosotros entre excursiones para filmar a los queseros de todo el mundo y su cruzada por el queso tradicional en la tierra de Australia. Le pasa el plato de queso a Sue Conley, cofundadora de la institución de la costa oeste que es Cowgirl Creamery, quien habla con entusiasmo sobre las similitudes entre su propia Wagon Wheel y French Comte con el estimado Dominique Delugeau de la Asociación de Importadores de Queso de América. El asiento libre a mi lado pertenece a Ari Weinzweig, cofundador de la meca Zingerman’s Deli de Ann Arbor, quien regresa de dar un discurso de aceptación sincero para el premio Lifetime of Achievement Award 2014 presentado por la ACS. Antes de comer respiro profundo y agradecido, diciendo mi propia forma de gracia, verdaderamente honrado de estar incluso en la misma habitación que estos campeones del queso tradicional pero solo para tomar asiento en la mesa.

En la conversación, Ari tiene una inclinación por citar a los anarquistas del siglo XIX y principios del XX, cuyos escritos le han ayudado a moldear sus creencias en torno a la libertad de elección y el espíritu de comunidad y convivencia. Esos sentimientos también están incrustados en el mismo nombre de nuestro programa: la coalición Cheese of Choice. Pero en este día, Ari decidió citar a un ex empleado suyo, y ahora muy respetado autor, Michael Paterniti. "¿Qué fue tan loco de creer en la pureza y luego salir a buscarla?" En el CCC, en Oldways, también creemos en la pureza, pero llevamos ese cargo un paso más allá. No solo buscamos encontrarlo, buscamos ser centinelas, hacer nuestra parte para protegerlo. Es esa misión la que me ha atraído hasta aquí y me impulsa hacia adelante. Y al igual que Nabhan, con un ojo mirando hacia atrás y el otro hacia adelante, nosotros, tanto Oldways como yo, nos inclinamos para acunar algo precioso y tomar una nueva dirección.

Si desea obtener más información o ayudar a luchar por el queso de su elección, le animo a que visite el sitio web de CCC. Puede suscribirse a nuestro boletín de noticias o convertirse en un miembro entusiasta y recibir la camiseta de cortesía "Get on Board" que causó furor en la conferencia de ACS.


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“Lo que es curioso es que mientras mis mayores ven 'atrás' como un lugar del que el progreso les ha permitido escapar (el extremo equivocado de una trayectoria lineal), imagino mi vida dando vueltas y vueltas hacia atrás para recoger algo que tenemos olvidado, algo que necesitamos desesperadamente para nuestra salud y felicidad, algo precioso que nos inclinamos para acunar y llevar con nosotros, mientras tomamos una nueva dirección ".

Estas palabras provienen de Gary Paul Nabhan, famoso naturalista, profesor y autor. Podría intentarlo hasta que las vacas regresen a casa (juego de palabras bovino) y aún así quedaría muy lejos del esplendor poético, la verdad, enjaulada en esta única oración. Eso es a pesar de que el espíritu de las palabras describe tan perfectamente mi constitución que bien podría haber gritado desde mi alma.

El progreso y la regresión son nociones que creo que están mal definidas. Super fi cialmente sugieren sólo temporalidad, pero justo debajo de la superficie acecha una insidiosa evaluación del valor. El progreso, la modernidad, el futuro se confunden como un buen retroceso, la tradición, la historia como paraguas como, en palabras de Nabhan, "el final equivocado de una trayectoria lineal". Pero yo, como Nabhan, creo que en esta ecuación algo importante, no algo fundamental, se pierde en medio de un supuesto atraso. Y yo, de nuevo como Nabhan, veo mi vida como un círculo en busca de algo que en la loca carrera hacia el futuro hemos olvidado. Placer y paciencia, buenos amigos y buena comida, cuerpos sanos, comunidades y entornos, todo lo dejamos atrás cuando nos subimos a nuestros autos, atravesamos la ventanilla de comida rápida y nos abrimos paso por la extensa carretera de concreto hacia ese falso horizonte de progreso.

Estos mismos sentimientos me llevaron de joven al estudio de Historia y Literatura Inglesa para poder vivir y aprender de aquellos que vinieron antes que nosotros. Me instaron a estudiar en el extranjero en Italia y, más tarde, a regresar a esa cuna de la historia en forma de bota para ofrecer mi trabajo voluntario en granjas orgánicas. Como un canto de sirena, me invitaron a un programa de posgrado donde estudié la comida tradicional y las formas de comer y me obligaron a complementar mis estudios académicos con el trabajo en una famosa casa de la familia rodeada por una verdadera montaña de queso y una cornucopia rebosante de provisiones del viejo mundo. Estos mismos sentimientos me atrajeron a través de la gran extensión de Estados Unidos en busca de nuestra propia herencia culinaria. Y después de todo eso, me trajeron aquí, a Oldways, donde siento que finalmente he encontrado un hogar. (Como comentario al margen: los lemas de Oldways - "Salud a través de la herencia", "Deja que los Oldways sean tu guía" - bien podrían estar tatuados en mi pecho si no fuera por el hecho de que en un acto tan directo de transgresión corporal, mi conservador, medio occidental, mi padre definitivamente me repudiaría.)

Soy el gerente de programa de la Cheese of Choice Coalition (CCC), bendecida con la oportunidad de apoyar y defender el queso tradicional, artesanal, de leche cruda (en una palabra, de alta calidad). Lo necesitamos ahora tal vez más que nunca, ya que las aguas calientes regulatorias amenazan con cortar irreparablemente un legado de la elaboración tradicional del queso que une a Estados Unidos con el viejo mundo y vincula deliciosamente la modernidad con el pasado.

Como gerente de programa de un programa recientemente revitalizado, se me presenta la abrumadora tarea de aventurarme simultáneamente hacia un territorio inexplorado y, sin embargo, de alguna manera, hacerlo con gigantescos zapatos que llenar. Afortunadamente, mis pasos están respaldados no solo por un entusiasmo desenfrenado por el cargo sino, lo que es más importante, por las manos solidarias de verdaderos gigantes de la comunidad alimentaria. He idolatrado por mucho tiempo a muchas de estas personas. Y, a partir de la fiesta de presentación de la CCC en la conferencia de la American Cheese Society (ACS) en Sacramento la semana pasada, ahora tengo el distintivo y humilde honor de llamar amigos a muchos de ellos.

Mirando alrededor de una mesa de banquete metafórica (una mesa que, para mi bendición, fue con frecuencia literal en la conferencia) están mis compañeros en el Comité Asesor de la Coalición Cheese of Choice. A mi izquierda se encuentra la gigante a cargo de todo el programa de quesos de Whole Foods Market, Cathy Strange. Es improbable que lo admita, a través de 388 quioscos de quesos especiales y una ética de trabajo insaciable y apasionada, se puede decir que Cathy ha hecho más para apoyar el queso artesanal en las últimas dos décadas que cualquier otra persona en Estados Unidos. Junto a ella se sienta su vieja amiga Ruth Flore, ex presidenta de la American Cheese Society y evangelizadora de quesos especiales desde hace mucho tiempo. Los científicos se congregan al otro lado del granero, Catherine Donnelly, Rachel Dutton y Heather Paxson discutiendo cómo los queseros tradicionales evitan la Listeria, o la sorprendente composición microbiológica de las cortezas de queso, o las motivaciones dispares de los productores de queso artesanales, cada uno a su vez. .

Will Studd se ha unido a nosotros entre excursiones para filmar a los queseros de todo el mundo y su cruzada por el queso tradicional en la tierra de Australia. Le pasa el plato de queso a Sue Conley, cofundadora de la institución de la costa oeste que es Cowgirl Creamery, quien habla con entusiasmo sobre las similitudes entre su propia Wagon Wheel y French Comte con el estimado Dominique Delugeau de la Asociación de Importadores de Queso de América. El asiento libre a mi lado pertenece a Ari Weinzweig, cofundador de la meca Zingerman’s Deli de Ann Arbor, quien regresa de dar un discurso de aceptación sincero para el premio Lifetime of Achievement Award 2014 presentado por la ACS. Antes de comer respiro profundo y agradecido, diciendo mi propia forma de gracia, verdaderamente honrado de estar incluso en la misma habitación que estos campeones del queso tradicional pero solo para tomar asiento en la mesa.

En la conversación, Ari tiene una inclinación por citar a los anarquistas del siglo XIX y principios del XX, cuyos escritos le han ayudado a moldear sus creencias en torno a la libertad de elección y el espíritu de comunidad y convivencia. Esos sentimientos también están incrustados en el mismo nombre de nuestro programa: la coalición Cheese of Choice. Pero en este día, Ari decidió citar a un ex empleado suyo, y ahora muy respetado autor, Michael Paterniti. "¿Qué fue tan loco de creer en la pureza y luego salir a buscarla?" En el CCC, en Oldways, también creemos en la pureza, pero llevamos ese cargo un paso más allá. No solo buscamos encontrarlo, buscamos ser centinelas, hacer nuestra parte para protegerlo. Es esa misión la que me ha atraído hasta aquí y me impulsa hacia adelante. Y al igual que Nabhan, con un ojo mirando hacia atrás y el otro hacia adelante, nosotros, tanto Oldways como yo, nos inclinamos para acunar algo precioso y tomar una nueva dirección.

Si desea obtener más información o ayudar a luchar por el queso de su elección, le animo a que visite el sitio web de CCC. Puede suscribirse a nuestro boletín de noticias o convertirse en un miembro entusiasta y recibir la camiseta de cortesía "Get on Board" que causó furor en la conferencia de ACS.


Enganchado al queso: agradecido por el queso (juego de palabras) - Recetas

“Lo que es curioso es que mientras mis mayores ven 'atrás' como un lugar del que el progreso les ha permitido escapar (el extremo equivocado de una trayectoria lineal), imagino mi vida dando vueltas y vueltas hacia atrás para recoger algo que tenemos olvidado, algo que necesitamos desesperadamente para nuestra salud y felicidad, algo precioso que nos inclinamos para acunar y llevar con nosotros, mientras tomamos una nueva dirección ".

Estas palabras provienen de Gary Paul Nabhan, famoso naturalista, profesor y autor. Podría intentarlo hasta que las vacas regresen a casa (juego de palabras bovino) y aún así quedaría muy lejos del esplendor poético, la verdad, enjaulada en esta única oración. Eso es a pesar de que el espíritu de las palabras describe tan perfectamente mi constitución que bien podría haber gritado desde mi alma.

El progreso y la regresión son nociones que creo que están mal definidas. Super fi cialmente sugieren sólo temporalidad, pero justo debajo de la superficie acecha una insidiosa evaluación del valor. El progreso, la modernidad, el futuro se confunden como un buen retroceso, la tradición, la historia como paraguas como, en palabras de Nabhan, "el final equivocado de una trayectoria lineal". Pero yo, como Nabhan, creo que en esta ecuación algo importante, no algo fundamental, se pierde en medio de un supuesto atraso. Y yo, de nuevo como Nabhan, veo mi vida como un círculo en busca de algo que en la loca carrera hacia el futuro hemos olvidado. Placer y paciencia, buenos amigos y buena comida, cuerpos sanos, comunidades y entornos, todo lo dejamos atrás cuando nos subimos a nuestros autos, atravesamos la ventanilla de comida rápida y nos abrimos paso por la extensa carretera de concreto hacia ese falso horizonte de progreso.

Estos mismos sentimientos me llevaron de joven al estudio de Historia y Literatura Inglesa para poder vivir y aprender de aquellos que vinieron antes que nosotros. Me instaron a estudiar en el extranjero en Italia y, más tarde, a regresar a esa cuna de la historia en forma de bota para ofrecer mi trabajo voluntario en granjas orgánicas. Como un canto de sirena, me invitaron a un programa de posgrado donde estudié la comida tradicional y las formas de comer y me obligaron a complementar mis estudios académicos con el trabajo en una famosa casa de la familia rodeada por una verdadera montaña de queso y una cornucopia rebosante de provisiones del viejo mundo. Estos mismos sentimientos me atrajeron a través de la gran extensión de Estados Unidos en busca de nuestra propia herencia culinaria. Y después de todo eso, me trajeron aquí, a Oldways, donde siento que finalmente he encontrado un hogar. (Como comentario al margen: los lemas de Oldways - "Salud a través de la herencia", "Deja que los Oldways sean tu guía" - bien podrían estar tatuados en mi pecho si no fuera por el hecho de que en un acto tan directo de transgresión corporal, mi conservador, medio occidental, mi padre definitivamente me repudiaría.)

Soy el gerente de programa de la Cheese of Choice Coalition (CCC), bendecida con la oportunidad de apoyar y defender el queso tradicional, artesanal, de leche cruda (en una palabra, de alta calidad). Lo necesitamos ahora tal vez más que nunca, ya que las aguas calientes regulatorias amenazan con cortar irreparablemente un legado de la elaboración tradicional del queso que une a Estados Unidos con el viejo mundo y vincula deliciosamente la modernidad con el pasado.

Como gerente de programa de un programa recientemente revitalizado, se me presenta la abrumadora tarea de aventurarme simultáneamente hacia un territorio inexplorado y, sin embargo, de alguna manera, hacerlo con gigantescos zapatos que llenar. Afortunadamente, mis pasos están respaldados no solo por un entusiasmo desenfrenado por el cargo sino, lo que es más importante, por las manos solidarias de verdaderos gigantes de la comunidad alimentaria. He idolatrado por mucho tiempo a muchas de estas personas. Y, a partir de la fiesta de presentación de la CCC en la conferencia de la American Cheese Society (ACS) en Sacramento la semana pasada, ahora tengo el distintivo y humilde honor de llamar amigos a muchos de ellos.

Mirando alrededor de una mesa de banquete metafórica (una mesa que, para mi bendición, fue con frecuencia literal en la conferencia) están mis compañeros en el Comité Asesor de la Coalición Cheese of Choice. A mi izquierda se encuentra la gigante a cargo de todo el programa de quesos de Whole Foods Market, Cathy Strange. Es improbable que lo admita, a través de 388 quioscos de quesos especiales y una ética de trabajo insaciable y apasionada, se puede decir que Cathy ha hecho más para apoyar el queso artesanal en las últimas dos décadas que cualquier otra persona en Estados Unidos. Junto a ella se sienta su vieja amiga Ruth Flore, ex presidenta de la American Cheese Society y evangelizadora de quesos especiales desde hace mucho tiempo. Los científicos se congregan al otro lado del granero, Catherine Donnelly, Rachel Dutton y Heather Paxson discutiendo cómo los queseros tradicionales evitan la Listeria, o la sorprendente composición microbiológica de las cortezas de queso, o las motivaciones dispares de los productores de queso artesanales, cada uno a su vez. .

Will Studd se ha unido a nosotros entre excursiones para filmar a los queseros de todo el mundo y su cruzada por el queso tradicional en la tierra de Australia. Le pasa el plato de queso a Sue Conley, cofundadora de la institución de la costa oeste que es Cowgirl Creamery, quien habla con entusiasmo sobre las similitudes entre su propia Wagon Wheel y French Comte con el estimado Dominique Delugeau de la Asociación de Importadores de Queso de América. El asiento libre a mi lado pertenece a Ari Weinzweig, cofundador de la meca Zingerman’s Deli de Ann Arbor, quien regresa de dar un discurso de aceptación sincero para el premio Lifetime of Achievement Award 2014 presentado por la ACS. Antes de comer respiro profundo y agradecido, diciendo mi propia forma de gracia, verdaderamente honrado de estar incluso en la misma habitación que estos campeones del queso tradicional pero solo para tomar asiento en la mesa.

En la conversación, Ari tiene una inclinación por citar a los anarquistas del siglo XIX y principios del XX, cuyos escritos le han ayudado a moldear sus creencias en torno a la libertad de elección y el espíritu de comunidad y convivencia. Esos sentimientos también están incrustados en el mismo nombre de nuestro programa: la coalición Cheese of Choice. Pero en este día, Ari decidió citar a un ex empleado suyo, y ahora muy respetado autor, Michael Paterniti. "¿Qué fue tan loco de creer en la pureza y luego salir a buscarla?" En el CCC, en Oldways, también creemos en la pureza, pero llevamos ese cargo un paso más allá. No solo buscamos encontrarlo, buscamos ser centinelas, hacer nuestra parte para protegerlo. Es esa misión la que me ha atraído hasta aquí y me impulsa hacia adelante. Y al igual que Nabhan, con un ojo mirando hacia atrás y el otro hacia adelante, nosotros, tanto Oldways como yo, nos inclinamos para acunar algo precioso y tomar una nueva dirección.

Si desea obtener más información o ayudar a luchar por el queso de su elección, le animo a que visite el sitio web de CCC. Puede suscribirse a nuestro boletín de noticias o convertirse en un miembro entusiasta y recibir la camiseta de cortesía "Get on Board" que causó furor en la conferencia de ACS.


Enganchado al queso: agradecido por el queso (juego de palabras) - Recetas

“Lo que es curioso es que mientras mis mayores ven 'atrás' como un lugar del que el progreso les ha permitido escapar (el extremo equivocado de una trayectoria lineal), imagino mi vida dando vueltas y vueltas hacia atrás para recoger algo que tenemos olvidado, algo que necesitamos desesperadamente para nuestra salud y felicidad, algo precioso que nos inclinamos para acunar y llevar con nosotros, mientras tomamos una nueva dirección ".

Estas palabras provienen de Gary Paul Nabhan, famoso naturalista, profesor y autor. Podría intentarlo hasta que las vacas regresen a casa (juego de palabras bovino) y aún así quedaría muy lejos del esplendor poético, la verdad, enjaulada en esta única oración. Eso es a pesar de que el espíritu de las palabras describe tan perfectamente mi constitución que bien podría haber gritado desde mi alma.

El progreso y la regresión son nociones que creo que están mal definidas. Super fi cialmente sugieren sólo temporalidad, pero justo debajo de la superficie acecha una insidiosa evaluación del valor. El progreso, la modernidad, el futuro se confunden como un buen retroceso, la tradición, la historia como paraguas como, en palabras de Nabhan, "el final equivocado de una trayectoria lineal". Pero yo, como Nabhan, creo que en esta ecuación algo importante, no algo fundamental, se pierde en medio de un supuesto atraso. Y yo, de nuevo como Nabhan, veo mi vida como un círculo en busca de algo que en la loca carrera hacia el futuro hemos olvidado. Placer y paciencia, buenos amigos y buena comida, cuerpos sanos, comunidades y entornos, todo lo dejamos atrás cuando nos subimos a nuestros autos, atravesamos la ventanilla de comida rápida y nos abrimos paso por la extensa carretera de concreto hacia ese falso horizonte de progreso.

Estos mismos sentimientos me llevaron de joven al estudio de Historia y Literatura Inglesa para poder vivir y aprender de aquellos que vinieron antes que nosotros. Me instaron a estudiar en el extranjero en Italia y, más tarde, a regresar a esa cuna de la historia en forma de bota para ofrecer mi trabajo voluntario en granjas orgánicas. Como un canto de sirena, me invitaron a un programa de posgrado donde estudié la comida tradicional y las formas de comer y me obligaron a complementar mis estudios académicos con el trabajo en una famosa casa de la familia rodeada por una verdadera montaña de queso y una cornucopia rebosante de provisiones del viejo mundo. Estos mismos sentimientos me atrajeron a través de la gran extensión de Estados Unidos en busca de nuestra propia herencia culinaria. Y después de todo eso, me trajeron aquí, a Oldways, donde siento que finalmente he encontrado un hogar. (Como comentario al margen: los lemas de Oldways - "Salud a través de la herencia", "Deja que los Oldways sean tu guía" - bien podrían estar tatuados en mi pecho si no fuera por el hecho de que en un acto tan directo de transgresión corporal, mi conservador, medio occidental, mi padre definitivamente me repudiaría.)

Soy el gerente de programa de la Cheese of Choice Coalition (CCC), bendecida con la oportunidad de apoyar y defender el queso tradicional, artesanal, de leche cruda (en una palabra, de alta calidad). Lo necesitamos ahora tal vez más que nunca, ya que las aguas calientes regulatorias amenazan con cortar irreparablemente un legado de la elaboración tradicional del queso que une a Estados Unidos con el viejo mundo y vincula deliciosamente la modernidad con el pasado.

Como gerente de programa de un programa recientemente revitalizado, se me presenta la abrumadora tarea de aventurarme simultáneamente hacia un territorio inexplorado y, sin embargo, de alguna manera, hacerlo con gigantescos zapatos que llenar. Afortunadamente, mis pasos están respaldados no solo por un entusiasmo desenfrenado por el cargo sino, lo que es más importante, por las manos solidarias de verdaderos gigantes de la comunidad alimentaria. He idolatrado por mucho tiempo a muchas de estas personas. Y, a partir de la fiesta de presentación de la CCC en la conferencia de la American Cheese Society (ACS) en Sacramento la semana pasada, ahora tengo el distintivo y humilde honor de llamar amigos a muchos de ellos.

Mirando alrededor de una mesa de banquete metafórica (una mesa que, para mi bendición, fue con frecuencia literal en la conferencia) están mis compañeros en el Comité Asesor de la Coalición Cheese of Choice. A mi izquierda se encuentra la gigante a cargo de todo el programa de quesos de Whole Foods Market, Cathy Strange. Es improbable que lo admita, a través de 388 quioscos de quesos especiales y una ética de trabajo insaciable y apasionada, se puede decir que Cathy ha hecho más para apoyar el queso artesanal en las últimas dos décadas que cualquier otra persona en Estados Unidos. Junto a ella se sienta su vieja amiga Ruth Flore, ex presidenta de la American Cheese Society y evangelizadora de quesos especiales desde hace mucho tiempo. Los científicos se congregan al otro lado del granero, Catherine Donnelly, Rachel Dutton y Heather Paxson discutiendo cómo los queseros tradicionales evitan la Listeria, o la sorprendente composición microbiológica de las cortezas de queso, o las motivaciones dispares de los productores de queso artesanales, cada uno a su vez. .

Will Studd se ha unido a nosotros entre excursiones para filmar a los queseros de todo el mundo y su cruzada por el queso tradicional en la tierra de Australia. Le pasa el plato de queso a Sue Conley, cofundadora de la institución de la costa oeste que es Cowgirl Creamery, quien habla con entusiasmo sobre las similitudes entre su propia Wagon Wheel y French Comte con el estimado Dominique Delugeau de la Asociación de Importadores de Queso de América. El asiento libre a mi lado pertenece a Ari Weinzweig, cofundador de la meca Zingerman’s Deli de Ann Arbor, quien regresa de dar un discurso de aceptación sincero para el premio Lifetime of Achievement Award 2014 presentado por la ACS. Antes de comer respiro profundo y agradecido, diciendo mi propia forma de gracia, verdaderamente honrado de estar incluso en la misma habitación que estos campeones del queso tradicional pero solo para tomar asiento en la mesa.

En la conversación, Ari tiene una inclinación por citar a los anarquistas del siglo XIX y principios del XX, cuyos escritos le han ayudado a moldear sus creencias en torno a la libertad de elección y el espíritu de comunidad y convivencia. Esos sentimientos también están incrustados en el mismo nombre de nuestro programa: la coalición Cheese of Choice. Pero en este día, Ari decidió citar a un ex empleado suyo, y ahora muy respetado autor, Michael Paterniti. "¿Qué fue tan loco de creer en la pureza y luego salir a buscarla?" En el CCC, en Oldways, también creemos en la pureza, pero llevamos ese cargo un paso más allá. No solo buscamos encontrarlo, buscamos ser centinelas, hacer nuestra parte para protegerlo. Es esa misión la que me ha atraído hasta aquí y me impulsa hacia adelante. Y al igual que Nabhan, con un ojo mirando hacia atrás y el otro hacia adelante, nosotros, tanto Oldways como yo, nos inclinamos para acunar algo precioso y tomar una nueva dirección.

Si desea obtener más información o ayudar a luchar por el queso de su elección, le animo a que visite el sitio web de CCC. Puede suscribirse a nuestro boletín de noticias o convertirse en un miembro entusiasta y recibir la camiseta de cortesía "Get on Board" que causó furor en la conferencia de ACS.


Enganchado al queso: agradecido por el queso (juego de palabras) - Recetas

“Lo que es curioso es que mientras mis mayores ven 'atrás' como un lugar del que el progreso les ha permitido escapar (el extremo equivocado de una trayectoria lineal), imagino mi vida dando vueltas y vueltas hacia atrás para recoger algo que tenemos olvidado, algo que necesitamos desesperadamente para nuestra salud y felicidad, algo precioso que nos inclinamos para acunar y llevar con nosotros, mientras tomamos una nueva dirección ".

These words come from Gary Paul Nabhan, famed naturalist, professor, and author. I could try till the cows come home (bovine pun intended) and yet would still fall far short of the poetic splendor, the verity, caged in this single sentence. That is despite the fact the spirit of the words so perfectly describe my constitution that it may as well have bellowed from my soul.

Progress and regress are notions I think ill-defined. Superficially they suggest temporality alone but just below the surface lurks an insidious assessment of value. Progress, modernity, futurity are all conflated as good regress, tradition, history umbrella’d as, in Nabhan’s words, “the wrong end of a linear trajectory.” But I, like Nabhan, believe that in this equation something important, nay something fundamental, gets lost in the midst of supposed backwardness. And I, again like Nabhan, see my life as a circle in search of something that in the mad rush to futurity we have forgotten. Pleasure and patience, good friends and good food, healthy bodies and communities and environments, all left behind as we hopped in our cars, traversed the fast food window, and made our way down the expansive concrete highway towards that false horizon of progress.

These very sentiments drew me as a young man to the study of History and English Literature so that I might live with and learn from those that came before us. They urged me to study abroad in Italy, and later, to return to that boot-shaped cradle of history to volunteer my labor on organic farms. Like a siren song they beckoned me to a graduate program where I studied traditional food and foodways and they compelled me to compliment my academic studies with work at a famed fromagerie surrounded by a veritable mountain of cheese and a brimming cornucopia of old-world provisions. These same sentiments lured me across the great expanse of America in search of our own culinary heritage. And after all that, they drew me here to Oldways where I feel I’ve finally found a home. (As an aside: The Oldways mottoes – “Health through Heritage,” “Let the Oldways be your guide” – might as well be tattooed across my chest if not for the fact that in such an outright act of corporal transgression my conservative, mid-western, father would positively disown me.)

I am the program manager of the Cheese of Choice Coalition (CCC) blessed with the opportunity to support and defend traditional, artisan, raw-milk (in a word high-quality) cheese. We need it now perhaps more so than ever, as regulatory hot waters threaten to sever irreparably a legacy of traditional cheesemaking that threads America to the old world and deliciously links modernity with the past.

As program manager of a newly-revitalized program, I am presented with the daunting task of simultaneously venturing out towards uncharted territory and yet somehow, doing so with gigantic shoes to fill. Fortunately my steps are buttressed not only by an unbridled enthusiasm for the charge but, more importantly, by the supportive hands of veritable giants in the food community. Many of these individuals I have long idolized. And, as of the CCC’s coming out party at the American Cheese Society (ACS) conference in Sacramento last week, many I now have the distinct and humbling honor of calling friends.

Glancing around a metaphorical banquet table (a table that, I am blessed, was frequently literal at the conference) are my companions on the Advisory Committee of the Cheese of Choice Coalition. To my left sits the juggernaut in charge of the entire Whole Foods Market cheese program, Cathy Strange. Unlikely to admit it, through 388 specialty cheese kiosks and an insatiable and passionate work ethic, Cathy has arguably done more to support artisan cheese in the last two decades than anybody else in America. Next to her sits her old friend Ruth Flore, a former president of the American Cheese Society and long-time evangelist of specialty cheese. The scientists congregate on the other side of the breadbasket, Catherine Donnelly, Rachel Dutton, and Heather Paxson discussing how traditional cheesemakers ward off Listeria, or the surprising microbiological makeup of cheese rinds, or the disparate motivations of artisan cheese producers, each in their turn.

Will Studd has joined us in between jaunts filming cheesemakers around the globe and his crusade for traditional cheese in the land down under. He passes the cheese plate to Sue Conley, co-founder of the west-coast institution that is Cowgirl Creamery, who chats enthusiastically about the similarities between her own Wagon Wheel and French Comte with the esteemed Dominique Delugeau of the Cheese Importers Association of America. The open seat beside me belongs to Ari Weinzweig, co-founder of the Ann Arbor mecca Zingerman’s Deli, who is returning from giving a heartfelt acceptance speech for 2014 Lifetime of Achievement Award presented by the ACS. Before eating I take a deep and thankful breath, saying my own form of grace, truly honored to be even in the same room as these champions of traditional cheese yet alone to have seat at the table.

In conversation, Ari has a penchant for quoting 19th and early 20th century anarchists whose writing has helped to mold his beliefs around the freedom of choice and the spirit of community and conviviality. Those sentiments too are embedded in the very name our program—the Cheese of Choice Coalition. But on this day, Ari chose to quote a former employee of his, and now well-respected author, Michael Paterniti. “What was so crazy about believing in purity—and then going out to find it.” We at the CCC, at Oldways, believe in purity as well, but take that charge one step beyond. We not only seek to find it, we seek to stand as sentinels, to do our part to protect it. It is that mission that has drawn me here and drives me forward. And like Nabhan, with one eye looking backwards and the other ahead, we—myself and Oldways alike—stoop down to cradle something precious and curve out in a new direction.

If you would like to learn more or to help fight for your cheese of choice, I encourage you to check out the CCC website. You can sign up for our newsletter or become a enthusiast member and receive the complimentary “Get on Board” t-shirt that was all the rage at the ACS conference.


Hooked on Cheese: Grateful for Cheese (Pun Intended) - Recipes

“What is curious is that while my elders see ‘back’ as someplace that progress has allowed them to escape from- the wrong end of a linear trajectory- I imagine my life as looping and relooping, circling back to pick up something that we have forgotten, something that we desperately need for our health and happiness, something precious we stoop down to cradle and carry along with us, as we curve out in a new direction.”

These words come from Gary Paul Nabhan, famed naturalist, professor, and author. I could try till the cows come home (bovine pun intended) and yet would still fall far short of the poetic splendor, the verity, caged in this single sentence. That is despite the fact the spirit of the words so perfectly describe my constitution that it may as well have bellowed from my soul.

Progress and regress are notions I think ill-defined. Superficially they suggest temporality alone but just below the surface lurks an insidious assessment of value. Progress, modernity, futurity are all conflated as good regress, tradition, history umbrella’d as, in Nabhan’s words, “the wrong end of a linear trajectory.” But I, like Nabhan, believe that in this equation something important, nay something fundamental, gets lost in the midst of supposed backwardness. And I, again like Nabhan, see my life as a circle in search of something that in the mad rush to futurity we have forgotten. Pleasure and patience, good friends and good food, healthy bodies and communities and environments, all left behind as we hopped in our cars, traversed the fast food window, and made our way down the expansive concrete highway towards that false horizon of progress.

These very sentiments drew me as a young man to the study of History and English Literature so that I might live with and learn from those that came before us. They urged me to study abroad in Italy, and later, to return to that boot-shaped cradle of history to volunteer my labor on organic farms. Like a siren song they beckoned me to a graduate program where I studied traditional food and foodways and they compelled me to compliment my academic studies with work at a famed fromagerie surrounded by a veritable mountain of cheese and a brimming cornucopia of old-world provisions. These same sentiments lured me across the great expanse of America in search of our own culinary heritage. And after all that, they drew me here to Oldways where I feel I’ve finally found a home. (As an aside: The Oldways mottoes – “Health through Heritage,” “Let the Oldways be your guide” – might as well be tattooed across my chest if not for the fact that in such an outright act of corporal transgression my conservative, mid-western, father would positively disown me.)

I am the program manager of the Cheese of Choice Coalition (CCC) blessed with the opportunity to support and defend traditional, artisan, raw-milk (in a word high-quality) cheese. We need it now perhaps more so than ever, as regulatory hot waters threaten to sever irreparably a legacy of traditional cheesemaking that threads America to the old world and deliciously links modernity with the past.

As program manager of a newly-revitalized program, I am presented with the daunting task of simultaneously venturing out towards uncharted territory and yet somehow, doing so with gigantic shoes to fill. Fortunately my steps are buttressed not only by an unbridled enthusiasm for the charge but, more importantly, by the supportive hands of veritable giants in the food community. Many of these individuals I have long idolized. And, as of the CCC’s coming out party at the American Cheese Society (ACS) conference in Sacramento last week, many I now have the distinct and humbling honor of calling friends.

Glancing around a metaphorical banquet table (a table that, I am blessed, was frequently literal at the conference) are my companions on the Advisory Committee of the Cheese of Choice Coalition. To my left sits the juggernaut in charge of the entire Whole Foods Market cheese program, Cathy Strange. Unlikely to admit it, through 388 specialty cheese kiosks and an insatiable and passionate work ethic, Cathy has arguably done more to support artisan cheese in the last two decades than anybody else in America. Next to her sits her old friend Ruth Flore, a former president of the American Cheese Society and long-time evangelist of specialty cheese. The scientists congregate on the other side of the breadbasket, Catherine Donnelly, Rachel Dutton, and Heather Paxson discussing how traditional cheesemakers ward off Listeria, or the surprising microbiological makeup of cheese rinds, or the disparate motivations of artisan cheese producers, each in their turn.

Will Studd has joined us in between jaunts filming cheesemakers around the globe and his crusade for traditional cheese in the land down under. He passes the cheese plate to Sue Conley, co-founder of the west-coast institution that is Cowgirl Creamery, who chats enthusiastically about the similarities between her own Wagon Wheel and French Comte with the esteemed Dominique Delugeau of the Cheese Importers Association of America. The open seat beside me belongs to Ari Weinzweig, co-founder of the Ann Arbor mecca Zingerman’s Deli, who is returning from giving a heartfelt acceptance speech for 2014 Lifetime of Achievement Award presented by the ACS. Before eating I take a deep and thankful breath, saying my own form of grace, truly honored to be even in the same room as these champions of traditional cheese yet alone to have seat at the table.

In conversation, Ari has a penchant for quoting 19th and early 20th century anarchists whose writing has helped to mold his beliefs around the freedom of choice and the spirit of community and conviviality. Those sentiments too are embedded in the very name our program—the Cheese of Choice Coalition. But on this day, Ari chose to quote a former employee of his, and now well-respected author, Michael Paterniti. “What was so crazy about believing in purity—and then going out to find it.” We at the CCC, at Oldways, believe in purity as well, but take that charge one step beyond. We not only seek to find it, we seek to stand as sentinels, to do our part to protect it. It is that mission that has drawn me here and drives me forward. And like Nabhan, with one eye looking backwards and the other ahead, we—myself and Oldways alike—stoop down to cradle something precious and curve out in a new direction.

If you would like to learn more or to help fight for your cheese of choice, I encourage you to check out the CCC website. You can sign up for our newsletter or become a enthusiast member and receive the complimentary “Get on Board” t-shirt that was all the rage at the ACS conference.


Hooked on Cheese: Grateful for Cheese (Pun Intended) - Recipes

“What is curious is that while my elders see ‘back’ as someplace that progress has allowed them to escape from- the wrong end of a linear trajectory- I imagine my life as looping and relooping, circling back to pick up something that we have forgotten, something that we desperately need for our health and happiness, something precious we stoop down to cradle and carry along with us, as we curve out in a new direction.”

These words come from Gary Paul Nabhan, famed naturalist, professor, and author. I could try till the cows come home (bovine pun intended) and yet would still fall far short of the poetic splendor, the verity, caged in this single sentence. That is despite the fact the spirit of the words so perfectly describe my constitution that it may as well have bellowed from my soul.

Progress and regress are notions I think ill-defined. Superficially they suggest temporality alone but just below the surface lurks an insidious assessment of value. Progress, modernity, futurity are all conflated as good regress, tradition, history umbrella’d as, in Nabhan’s words, “the wrong end of a linear trajectory.” But I, like Nabhan, believe that in this equation something important, nay something fundamental, gets lost in the midst of supposed backwardness. And I, again like Nabhan, see my life as a circle in search of something that in the mad rush to futurity we have forgotten. Pleasure and patience, good friends and good food, healthy bodies and communities and environments, all left behind as we hopped in our cars, traversed the fast food window, and made our way down the expansive concrete highway towards that false horizon of progress.

These very sentiments drew me as a young man to the study of History and English Literature so that I might live with and learn from those that came before us. They urged me to study abroad in Italy, and later, to return to that boot-shaped cradle of history to volunteer my labor on organic farms. Like a siren song they beckoned me to a graduate program where I studied traditional food and foodways and they compelled me to compliment my academic studies with work at a famed fromagerie surrounded by a veritable mountain of cheese and a brimming cornucopia of old-world provisions. These same sentiments lured me across the great expanse of America in search of our own culinary heritage. And after all that, they drew me here to Oldways where I feel I’ve finally found a home. (As an aside: The Oldways mottoes – “Health through Heritage,” “Let the Oldways be your guide” – might as well be tattooed across my chest if not for the fact that in such an outright act of corporal transgression my conservative, mid-western, father would positively disown me.)

I am the program manager of the Cheese of Choice Coalition (CCC) blessed with the opportunity to support and defend traditional, artisan, raw-milk (in a word high-quality) cheese. We need it now perhaps more so than ever, as regulatory hot waters threaten to sever irreparably a legacy of traditional cheesemaking that threads America to the old world and deliciously links modernity with the past.

As program manager of a newly-revitalized program, I am presented with the daunting task of simultaneously venturing out towards uncharted territory and yet somehow, doing so with gigantic shoes to fill. Fortunately my steps are buttressed not only by an unbridled enthusiasm for the charge but, more importantly, by the supportive hands of veritable giants in the food community. Many of these individuals I have long idolized. And, as of the CCC’s coming out party at the American Cheese Society (ACS) conference in Sacramento last week, many I now have the distinct and humbling honor of calling friends.

Glancing around a metaphorical banquet table (a table that, I am blessed, was frequently literal at the conference) are my companions on the Advisory Committee of the Cheese of Choice Coalition. To my left sits the juggernaut in charge of the entire Whole Foods Market cheese program, Cathy Strange. Unlikely to admit it, through 388 specialty cheese kiosks and an insatiable and passionate work ethic, Cathy has arguably done more to support artisan cheese in the last two decades than anybody else in America. Next to her sits her old friend Ruth Flore, a former president of the American Cheese Society and long-time evangelist of specialty cheese. The scientists congregate on the other side of the breadbasket, Catherine Donnelly, Rachel Dutton, and Heather Paxson discussing how traditional cheesemakers ward off Listeria, or the surprising microbiological makeup of cheese rinds, or the disparate motivations of artisan cheese producers, each in their turn.

Will Studd has joined us in between jaunts filming cheesemakers around the globe and his crusade for traditional cheese in the land down under. He passes the cheese plate to Sue Conley, co-founder of the west-coast institution that is Cowgirl Creamery, who chats enthusiastically about the similarities between her own Wagon Wheel and French Comte with the esteemed Dominique Delugeau of the Cheese Importers Association of America. The open seat beside me belongs to Ari Weinzweig, co-founder of the Ann Arbor mecca Zingerman’s Deli, who is returning from giving a heartfelt acceptance speech for 2014 Lifetime of Achievement Award presented by the ACS. Before eating I take a deep and thankful breath, saying my own form of grace, truly honored to be even in the same room as these champions of traditional cheese yet alone to have seat at the table.

In conversation, Ari has a penchant for quoting 19th and early 20th century anarchists whose writing has helped to mold his beliefs around the freedom of choice and the spirit of community and conviviality. Those sentiments too are embedded in the very name our program—the Cheese of Choice Coalition. But on this day, Ari chose to quote a former employee of his, and now well-respected author, Michael Paterniti. “What was so crazy about believing in purity—and then going out to find it.” We at the CCC, at Oldways, believe in purity as well, but take that charge one step beyond. We not only seek to find it, we seek to stand as sentinels, to do our part to protect it. It is that mission that has drawn me here and drives me forward. And like Nabhan, with one eye looking backwards and the other ahead, we—myself and Oldways alike—stoop down to cradle something precious and curve out in a new direction.

If you would like to learn more or to help fight for your cheese of choice, I encourage you to check out the CCC website. You can sign up for our newsletter or become a enthusiast member and receive the complimentary “Get on Board” t-shirt that was all the rage at the ACS conference.


Hooked on Cheese: Grateful for Cheese (Pun Intended) - Recipes

“What is curious is that while my elders see ‘back’ as someplace that progress has allowed them to escape from- the wrong end of a linear trajectory- I imagine my life as looping and relooping, circling back to pick up something that we have forgotten, something that we desperately need for our health and happiness, something precious we stoop down to cradle and carry along with us, as we curve out in a new direction.”

These words come from Gary Paul Nabhan, famed naturalist, professor, and author. I could try till the cows come home (bovine pun intended) and yet would still fall far short of the poetic splendor, the verity, caged in this single sentence. That is despite the fact the spirit of the words so perfectly describe my constitution that it may as well have bellowed from my soul.

Progress and regress are notions I think ill-defined. Superficially they suggest temporality alone but just below the surface lurks an insidious assessment of value. Progress, modernity, futurity are all conflated as good regress, tradition, history umbrella’d as, in Nabhan’s words, “the wrong end of a linear trajectory.” But I, like Nabhan, believe that in this equation something important, nay something fundamental, gets lost in the midst of supposed backwardness. And I, again like Nabhan, see my life as a circle in search of something that in the mad rush to futurity we have forgotten. Pleasure and patience, good friends and good food, healthy bodies and communities and environments, all left behind as we hopped in our cars, traversed the fast food window, and made our way down the expansive concrete highway towards that false horizon of progress.

These very sentiments drew me as a young man to the study of History and English Literature so that I might live with and learn from those that came before us. They urged me to study abroad in Italy, and later, to return to that boot-shaped cradle of history to volunteer my labor on organic farms. Like a siren song they beckoned me to a graduate program where I studied traditional food and foodways and they compelled me to compliment my academic studies with work at a famed fromagerie surrounded by a veritable mountain of cheese and a brimming cornucopia of old-world provisions. These same sentiments lured me across the great expanse of America in search of our own culinary heritage. And after all that, they drew me here to Oldways where I feel I’ve finally found a home. (As an aside: The Oldways mottoes – “Health through Heritage,” “Let the Oldways be your guide” – might as well be tattooed across my chest if not for the fact that in such an outright act of corporal transgression my conservative, mid-western, father would positively disown me.)

I am the program manager of the Cheese of Choice Coalition (CCC) blessed with the opportunity to support and defend traditional, artisan, raw-milk (in a word high-quality) cheese. We need it now perhaps more so than ever, as regulatory hot waters threaten to sever irreparably a legacy of traditional cheesemaking that threads America to the old world and deliciously links modernity with the past.

As program manager of a newly-revitalized program, I am presented with the daunting task of simultaneously venturing out towards uncharted territory and yet somehow, doing so with gigantic shoes to fill. Fortunately my steps are buttressed not only by an unbridled enthusiasm for the charge but, more importantly, by the supportive hands of veritable giants in the food community. Many of these individuals I have long idolized. And, as of the CCC’s coming out party at the American Cheese Society (ACS) conference in Sacramento last week, many I now have the distinct and humbling honor of calling friends.

Glancing around a metaphorical banquet table (a table that, I am blessed, was frequently literal at the conference) are my companions on the Advisory Committee of the Cheese of Choice Coalition. To my left sits the juggernaut in charge of the entire Whole Foods Market cheese program, Cathy Strange. Unlikely to admit it, through 388 specialty cheese kiosks and an insatiable and passionate work ethic, Cathy has arguably done more to support artisan cheese in the last two decades than anybody else in America. Next to her sits her old friend Ruth Flore, a former president of the American Cheese Society and long-time evangelist of specialty cheese. The scientists congregate on the other side of the breadbasket, Catherine Donnelly, Rachel Dutton, and Heather Paxson discussing how traditional cheesemakers ward off Listeria, or the surprising microbiological makeup of cheese rinds, or the disparate motivations of artisan cheese producers, each in their turn.

Will Studd has joined us in between jaunts filming cheesemakers around the globe and his crusade for traditional cheese in the land down under. He passes the cheese plate to Sue Conley, co-founder of the west-coast institution that is Cowgirl Creamery, who chats enthusiastically about the similarities between her own Wagon Wheel and French Comte with the esteemed Dominique Delugeau of the Cheese Importers Association of America. The open seat beside me belongs to Ari Weinzweig, co-founder of the Ann Arbor mecca Zingerman’s Deli, who is returning from giving a heartfelt acceptance speech for 2014 Lifetime of Achievement Award presented by the ACS. Before eating I take a deep and thankful breath, saying my own form of grace, truly honored to be even in the same room as these champions of traditional cheese yet alone to have seat at the table.

In conversation, Ari has a penchant for quoting 19th and early 20th century anarchists whose writing has helped to mold his beliefs around the freedom of choice and the spirit of community and conviviality. Those sentiments too are embedded in the very name our program—the Cheese of Choice Coalition. But on this day, Ari chose to quote a former employee of his, and now well-respected author, Michael Paterniti. “What was so crazy about believing in purity—and then going out to find it.” We at the CCC, at Oldways, believe in purity as well, but take that charge one step beyond. We not only seek to find it, we seek to stand as sentinels, to do our part to protect it. It is that mission that has drawn me here and drives me forward. And like Nabhan, with one eye looking backwards and the other ahead, we—myself and Oldways alike—stoop down to cradle something precious and curve out in a new direction.

If you would like to learn more or to help fight for your cheese of choice, I encourage you to check out the CCC website. You can sign up for our newsletter or become a enthusiast member and receive the complimentary “Get on Board” t-shirt that was all the rage at the ACS conference.


Hooked on Cheese: Grateful for Cheese (Pun Intended) - Recipes

“What is curious is that while my elders see ‘back’ as someplace that progress has allowed them to escape from- the wrong end of a linear trajectory- I imagine my life as looping and relooping, circling back to pick up something that we have forgotten, something that we desperately need for our health and happiness, something precious we stoop down to cradle and carry along with us, as we curve out in a new direction.”

These words come from Gary Paul Nabhan, famed naturalist, professor, and author. I could try till the cows come home (bovine pun intended) and yet would still fall far short of the poetic splendor, the verity, caged in this single sentence. That is despite the fact the spirit of the words so perfectly describe my constitution that it may as well have bellowed from my soul.

Progress and regress are notions I think ill-defined. Superficially they suggest temporality alone but just below the surface lurks an insidious assessment of value. Progress, modernity, futurity are all conflated as good regress, tradition, history umbrella’d as, in Nabhan’s words, “the wrong end of a linear trajectory.” But I, like Nabhan, believe that in this equation something important, nay something fundamental, gets lost in the midst of supposed backwardness. And I, again like Nabhan, see my life as a circle in search of something that in the mad rush to futurity we have forgotten. Pleasure and patience, good friends and good food, healthy bodies and communities and environments, all left behind as we hopped in our cars, traversed the fast food window, and made our way down the expansive concrete highway towards that false horizon of progress.

These very sentiments drew me as a young man to the study of History and English Literature so that I might live with and learn from those that came before us. They urged me to study abroad in Italy, and later, to return to that boot-shaped cradle of history to volunteer my labor on organic farms. Like a siren song they beckoned me to a graduate program where I studied traditional food and foodways and they compelled me to compliment my academic studies with work at a famed fromagerie surrounded by a veritable mountain of cheese and a brimming cornucopia of old-world provisions. These same sentiments lured me across the great expanse of America in search of our own culinary heritage. And after all that, they drew me here to Oldways where I feel I’ve finally found a home. (As an aside: The Oldways mottoes – “Health through Heritage,” “Let the Oldways be your guide” – might as well be tattooed across my chest if not for the fact that in such an outright act of corporal transgression my conservative, mid-western, father would positively disown me.)

I am the program manager of the Cheese of Choice Coalition (CCC) blessed with the opportunity to support and defend traditional, artisan, raw-milk (in a word high-quality) cheese. We need it now perhaps more so than ever, as regulatory hot waters threaten to sever irreparably a legacy of traditional cheesemaking that threads America to the old world and deliciously links modernity with the past.

As program manager of a newly-revitalized program, I am presented with the daunting task of simultaneously venturing out towards uncharted territory and yet somehow, doing so with gigantic shoes to fill. Fortunately my steps are buttressed not only by an unbridled enthusiasm for the charge but, more importantly, by the supportive hands of veritable giants in the food community. Many of these individuals I have long idolized. And, as of the CCC’s coming out party at the American Cheese Society (ACS) conference in Sacramento last week, many I now have the distinct and humbling honor of calling friends.

Glancing around a metaphorical banquet table (a table that, I am blessed, was frequently literal at the conference) are my companions on the Advisory Committee of the Cheese of Choice Coalition. To my left sits the juggernaut in charge of the entire Whole Foods Market cheese program, Cathy Strange. Unlikely to admit it, through 388 specialty cheese kiosks and an insatiable and passionate work ethic, Cathy has arguably done more to support artisan cheese in the last two decades than anybody else in America. Next to her sits her old friend Ruth Flore, a former president of the American Cheese Society and long-time evangelist of specialty cheese. The scientists congregate on the other side of the breadbasket, Catherine Donnelly, Rachel Dutton, and Heather Paxson discussing how traditional cheesemakers ward off Listeria, or the surprising microbiological makeup of cheese rinds, or the disparate motivations of artisan cheese producers, each in their turn.

Will Studd has joined us in between jaunts filming cheesemakers around the globe and his crusade for traditional cheese in the land down under. He passes the cheese plate to Sue Conley, co-founder of the west-coast institution that is Cowgirl Creamery, who chats enthusiastically about the similarities between her own Wagon Wheel and French Comte with the esteemed Dominique Delugeau of the Cheese Importers Association of America. The open seat beside me belongs to Ari Weinzweig, co-founder of the Ann Arbor mecca Zingerman’s Deli, who is returning from giving a heartfelt acceptance speech for 2014 Lifetime of Achievement Award presented by the ACS. Before eating I take a deep and thankful breath, saying my own form of grace, truly honored to be even in the same room as these champions of traditional cheese yet alone to have seat at the table.

In conversation, Ari has a penchant for quoting 19th and early 20th century anarchists whose writing has helped to mold his beliefs around the freedom of choice and the spirit of community and conviviality. Those sentiments too are embedded in the very name our program—the Cheese of Choice Coalition. But on this day, Ari chose to quote a former employee of his, and now well-respected author, Michael Paterniti. “What was so crazy about believing in purity—and then going out to find it.” We at the CCC, at Oldways, believe in purity as well, but take that charge one step beyond. We not only seek to find it, we seek to stand as sentinels, to do our part to protect it. It is that mission that has drawn me here and drives me forward. And like Nabhan, with one eye looking backwards and the other ahead, we—myself and Oldways alike—stoop down to cradle something precious and curve out in a new direction.

If you would like to learn more or to help fight for your cheese of choice, I encourage you to check out the CCC website. You can sign up for our newsletter or become a enthusiast member and receive the complimentary “Get on Board” t-shirt that was all the rage at the ACS conference.


Hooked on Cheese: Grateful for Cheese (Pun Intended) - Recipes

“What is curious is that while my elders see ‘back’ as someplace that progress has allowed them to escape from- the wrong end of a linear trajectory- I imagine my life as looping and relooping, circling back to pick up something that we have forgotten, something that we desperately need for our health and happiness, something precious we stoop down to cradle and carry along with us, as we curve out in a new direction.”

These words come from Gary Paul Nabhan, famed naturalist, professor, and author. I could try till the cows come home (bovine pun intended) and yet would still fall far short of the poetic splendor, the verity, caged in this single sentence. That is despite the fact the spirit of the words so perfectly describe my constitution that it may as well have bellowed from my soul.

Progress and regress are notions I think ill-defined. Superficially they suggest temporality alone but just below the surface lurks an insidious assessment of value. Progress, modernity, futurity are all conflated as good regress, tradition, history umbrella’d as, in Nabhan’s words, “the wrong end of a linear trajectory.” But I, like Nabhan, believe that in this equation something important, nay something fundamental, gets lost in the midst of supposed backwardness. And I, again like Nabhan, see my life as a circle in search of something that in the mad rush to futurity we have forgotten. Pleasure and patience, good friends and good food, healthy bodies and communities and environments, all left behind as we hopped in our cars, traversed the fast food window, and made our way down the expansive concrete highway towards that false horizon of progress.

These very sentiments drew me as a young man to the study of History and English Literature so that I might live with and learn from those that came before us. They urged me to study abroad in Italy, and later, to return to that boot-shaped cradle of history to volunteer my labor on organic farms. Like a siren song they beckoned me to a graduate program where I studied traditional food and foodways and they compelled me to compliment my academic studies with work at a famed fromagerie surrounded by a veritable mountain of cheese and a brimming cornucopia of old-world provisions. These same sentiments lured me across the great expanse of America in search of our own culinary heritage. And after all that, they drew me here to Oldways where I feel I’ve finally found a home. (As an aside: The Oldways mottoes – “Health through Heritage,” “Let the Oldways be your guide” – might as well be tattooed across my chest if not for the fact that in such an outright act of corporal transgression my conservative, mid-western, father would positively disown me.)

I am the program manager of the Cheese of Choice Coalition (CCC) blessed with the opportunity to support and defend traditional, artisan, raw-milk (in a word high-quality) cheese. We need it now perhaps more so than ever, as regulatory hot waters threaten to sever irreparably a legacy of traditional cheesemaking that threads America to the old world and deliciously links modernity with the past.

As program manager of a newly-revitalized program, I am presented with the daunting task of simultaneously venturing out towards uncharted territory and yet somehow, doing so with gigantic shoes to fill. Fortunately my steps are buttressed not only by an unbridled enthusiasm for the charge but, more importantly, by the supportive hands of veritable giants in the food community. Many of these individuals I have long idolized. And, as of the CCC’s coming out party at the American Cheese Society (ACS) conference in Sacramento last week, many I now have the distinct and humbling honor of calling friends.

Glancing around a metaphorical banquet table (a table that, I am blessed, was frequently literal at the conference) are my companions on the Advisory Committee of the Cheese of Choice Coalition. To my left sits the juggernaut in charge of the entire Whole Foods Market cheese program, Cathy Strange. Unlikely to admit it, through 388 specialty cheese kiosks and an insatiable and passionate work ethic, Cathy has arguably done more to support artisan cheese in the last two decades than anybody else in America. Next to her sits her old friend Ruth Flore, a former president of the American Cheese Society and long-time evangelist of specialty cheese. The scientists congregate on the other side of the breadbasket, Catherine Donnelly, Rachel Dutton, and Heather Paxson discussing how traditional cheesemakers ward off Listeria, or the surprising microbiological makeup of cheese rinds, or the disparate motivations of artisan cheese producers, each in their turn.

Will Studd has joined us in between jaunts filming cheesemakers around the globe and his crusade for traditional cheese in the land down under. He passes the cheese plate to Sue Conley, co-founder of the west-coast institution that is Cowgirl Creamery, who chats enthusiastically about the similarities between her own Wagon Wheel and French Comte with the esteemed Dominique Delugeau of the Cheese Importers Association of America. The open seat beside me belongs to Ari Weinzweig, co-founder of the Ann Arbor mecca Zingerman’s Deli, who is returning from giving a heartfelt acceptance speech for 2014 Lifetime of Achievement Award presented by the ACS. Before eating I take a deep and thankful breath, saying my own form of grace, truly honored to be even in the same room as these champions of traditional cheese yet alone to have seat at the table.

In conversation, Ari has a penchant for quoting 19th and early 20th century anarchists whose writing has helped to mold his beliefs around the freedom of choice and the spirit of community and conviviality. Those sentiments too are embedded in the very name our program—the Cheese of Choice Coalition. But on this day, Ari chose to quote a former employee of his, and now well-respected author, Michael Paterniti. “What was so crazy about believing in purity—and then going out to find it.” We at the CCC, at Oldways, believe in purity as well, but take that charge one step beyond. We not only seek to find it, we seek to stand as sentinels, to do our part to protect it. It is that mission that has drawn me here and drives me forward. And like Nabhan, with one eye looking backwards and the other ahead, we—myself and Oldways alike—stoop down to cradle something precious and curve out in a new direction.

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